¿Qué nos está pasando?

La evolución de nuestro estado de ánimo

El COVID y la situación de confinamiento a la que nos ha sometido, es una situación más a la que todos nosotros como seres humanos nos estamos adaptando.

Esta situación, por su novedad y su gravedad, está generando en nosotros muchas emociones a las cuales estamos intentando reaccionar de la mejor manera posible para conseguir adaptarnos a ellas sin perder la salud mental. Todos nosotros estamos ahora en una situación que nos demanda muchos recursos y nos exige de un rápido aprendizaje. Es por eso por lo que muchos de nosotros hemos estamos sintiendo estos días tanta ansiedad.

Está claro que cada persona es diferente: nos gustan cosas diferentes, gestionamos nuestras emociones de manera diferente, toleramos o sabemos gestionar mejor las emociones displacenteras… y que no hay una fórmula mágica para afrontar esta situación. Pero si hay generalidades que nos pueden ayudar a entender que nos está pasando.

¿Qué nos está pasando?

La encuesta que hemos realizado en nuestro perfil, (lejos de ser un estudio ni mucho menos fiable), muestra una tendencia en la evolución de la ansiedad que si se ha observado en muchos estudios. Mostrando que, tiene un aumento progresivo y una vez alcanzamos ese máximo, se produce un descenso progresivo.

(Evidentemente no es tan lineal como aparece en la imagen)

Estos datos también parecen reflejarse en la encuesta, mostrando unos niveles mas bajos de ansiedad en esta tercera semana que en los primeros días. En estos primeros momentos, el estado de shock y la incertidumbre hicieron que estos niveles alcanzaran su máximo.

Hoy por hoy, aunque muchos de vosotros referís niveles menos acusados de ansiedad, también afirmáis que vuestro estado de ánimo es peor.

¿A qué pueden deberse entonces estos datos?

Esto puede deberse a la privación de actividades agradables y de contacto social a la que esta situación nos ha obligado.

A muchos de nosotros nos ha privado de realizar nuestros hobbies, nos ha separado de personas a las que queremos… y todo esto, además de provocarnos muchas emociones (rabia, tristeza, ansiedad…) nos ha privado de sentir la felicidad que estas actividades nos proporcionaban. Por lo que, también es normal que tengamos ganas de recuperar todas estas actividades y nuestro estado de ánimo sea peor.

En resumen, hemos pasado este primer golpe de realidad e incertidumbre y nos estamos adaptando a una nueva normalidad, la del confinamiento. Es por eso por lo que, tras tres semanas adaptándonos a esta situación, percibimos menores niveles de ansiedad. Además, el hecho de que estén apareciendo otras emociones como la tristeza y el deseo de recuperar nuestra normalidad, nos hacen poner el foco en otras necesidades que estamos empezando a tener en cuenta.  

Mención especial, se debe hacer al personal sanitario y a todas aquellas personas que cuidan a la población, los cuales está viviendo ahora una situación que lejos de ir disminuyendo el nivel de exigencia, este es cada vez mayor, poniendo a prueba tanto sus recursos profesionales como personales. A ellos, mostrarles toda nuestra gratitud y ofrecerles nuestra ayuda a través de nuestras redes sociales y nuestra pagina web.

¿Qué pasa con la culpa y la frustración?

Como dato relevante de la encuesta aparecía un 70% de personas que habían sentido culpa o frustración durante estas semanas. Emociones en principio parecidas pero muy diferentes.

El concepto de frustración se define como el sentimiento que se genera en un individuo cuando no puede satisfacer un deseo planteado. Ante este tipo de situaciones, la persona suele reaccionar a nivel emocional con expresiones de ira, de ansiedad o disforia, principalmente.

Teniendo en cuenta esto, EL COVID NOS ESTÁ GENERANDO MUCHA FRUSTRACION, PERO ES ALGO QUE ESCAPA A NUESTRO CONTROL, no tenemos una solución para el COVID, solo podemos quedarnos en casa y eso, es frustrante.

El concepto de culpa, por otro lado, es algo más controlable. La culpa se define como un sentimiento desagradable nacido de la sanción, o la condena producida por “algo que hicimos o que no hicimos y se asumía que debíamos hacer o no hacer”. Esto genera sentimientos como la tristeza, el remordimiento, el lamento, la angustia, la impotencia y la frustración.

En este caso la culpa, es algo más controlable porque viene de nosotros mismos. Nos culpamos por no estar siendo lo suficientemente productivos, por ser unos vagos, por comer demasiado, por no hacer ejercicio… aumentando ese nivel de exigencia que ya es demasiado elevado para nosotros por la situación que estamos viviendo, y generándonos todavía mas emociones y sentimientos negativos. 

Por lo que, como consejos para esta semana, os proponemos:

  1. No te culpes. Lo estas haciendo lo mejor que sabes y puedes.
  2. Escúchate y haz lo que te apetezca. No te impongas hacer algo que no quieres por evitar esa culpa.
  3. No te juzgues tan duramente, seguramente no lo hagas con los demás.
  4. Intenta hacer cosas porque te hagan feliz.
  5. Y el consejo de siempre, PIDE AYUDA. No importa que no puedas con todo.

Carlota Bravo Ortega

Psicóloga en TÁNDEM Psiconutrición

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *